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En tres habitaciones
de una hermosa casa colonial, cuya primera obra data del siglo XVII,
se abre ahora un sitio consagrado a la degustación de la
bebida nacional por excelencia. Una visita a los Salones
Tequila de la Casa de las Sirenas
es no sólo la oportunidad de conocer más de doscientos cincuenta
marcas de este aguardiente, tradicional, única
bebida mexicana con denominación de origen, sino también
la grata sorpresa de constatar lo que un poco de interés puede
hacer por las construcciones de otros siglos. La casa debe su nombre a
los relieves de las sirenas en lo alto de la fachada, restaurada durante
1993 y 1994 por sus propietarios , que rescataron los materiales y ambientes
del siglo XVII al XIX.
Los gruesos muros y las maderas comunican
a los comensales esa sensación de lo eterno, mientras sobre cada
una de las mesitas el servicio incluye todos los elementos para acometer
la tarea: sal de grano, chile piquín y limones, que tienen la función
de afinar las papilas para la fiesta de olores y sabores. Recuerde que
un buen Tequila conserva el tenue aroma del maguey, surgido de
las añejas técnicas para el cocimiento de las pencas del
agave azul; también el color y la viscosidad son seguros indicativos
de su calidad. ¡Salud!
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